La orientación de estas medidas es claramente pro-crecimiento y pro-inversión. El ministro Caputo ha subrayado que este cambio de régimen tributario “va a ayudar a que haya mayor formalidad y crecimiento”, derivando en “algo extremadamente positivo para los argentinos: mayor formalidad, menos impuestos, mejores salarios, acceso a mejores productos y mejores precios”. Al reducir la asfixia burocrática y tributaria que pesaba sobre el ciudadano común, se genera un círculo virtuoso: más gente se animará a canalizar sus ahorros hacia la economía formal, lo que aumentará la recaudación por vía del crecimiento, no de nuevos impuestos, permitiendo incluso bajar la carga impositiva en el futuro.
En lo inmediato, se espera un impacto tangible en el consumo y la inversión en bienes durables, especialmente aquellos cotizados en dólares. Bajo el nuevo esquema, cada persona física puede gastar hasta $50 millones mensuales de sus ahorros sin que ello genere reportes ni investigaciones sobre el origen de los fondos. Esto significa que compras de bienes muebles como vehículos, maquinaria o equipamiento podrán concretarse libremente con dólares atesorados, inyectando liquidez al mercado interno de forma rápida. De hecho, el propio Caputo destacó que “por debajo de $50 millones por mes, cada persona puede gastar sus ahorros sin problemas porque ARCA no recibe esa información y no la puede perseguir”, frase que resume el enorme cambio cultural y económico en marcha: de la sospecha sistemática, pasamos a la confianza en el contribuyente promedio.
A mediano y largo plazo, el sector inmobiliario se perfila como uno de los grandes beneficiarios. La eliminación del COTI y la relajación de controles previos quitan obstáculos para la compraventa de propiedades, reduciendo tiempos y costos. Especialistas ya señalan que esta desregulación impacta directamente en el mercado inmobiliario, siendo la supresión del COTI una medida clave en ese sentido. Ahora, quien desee comprar un inmueble con sus dólares ahorrados podrá hacerlo sin necesidad de tramitar códigos ni informar preventivamente a AFIP, y si la operación excede los $50 millones, simplemente deberá adherir al Régimen Simplificado de Ganancias para quedar habilitado a invertir en propiedades sin que el fisco indague la procedencia de los fondos. En palabras del ministro, “ya sea que compres un monoambiente o un campo de millones de dólares, mientras adhieras al nuevo Régimen Simplificado de Ganancias, ARCA no mirará tu incremento patrimonial ni tu consumo”. Esto brinda un marco de previsibilidad y confianza inédito para el inversor inmobiliario argentino, que históricamente enfrentaba trabas y temores al momento de volcar sus ahorros en ladrillos.
Es importante resaltar que el Gobierno complementará estas medidas con una iniciativa legislativa para afianzar su alcance en el tiempo. Caputo anunció el envío de un proyecto de ley al Congreso para blindar jurídicamente esta “reparación histórica” de los ahorros: se propondrá elevar los umbrales de la ley penal tributaria y acortar los plazos de prescripción de eventuales deudas fiscales, de modo de dar seguridad a quienes utilicen sus dólares en la economía formal frente a futuros cambios políticos. Esta visión estratégica demuestra el compromiso de las autoridades económicas con un cambio de régimen sostenible, que deje atrás décadas de desconfianza mutua entre fisco y contribuyente.
Como empresario desarrollista, celebro y apoyo plenamente estas reformas. Representan un cambio de paradigma: el Estado deja de presuponer la culpabilidad del ciudadano y comienza a confiar en los “argentinos de bien”, como los definió Caputo. El ministro ha calificado estas medidas como “una reivindicación hacia los argentinos de bien, que son el 99,9% de los argentinos”, reconociendo que la inmensa mayoría de nuestra gente solo quiere trabajar, ahorrar y progresar sin trabas arbitrarias. No puedo sino felicitar a Luis Caputo por su conducción económica, por animarse a desmontar mecanismos obsoletos y dar paso a una Argentina más libre y competitiva.
En conclusión, el optimismo está justificado. Las medidas del DNU 353/2025 y el Régimen Simplificado de Ganancias prometen dinamizar la economía argentina al aflorar capitales dormidos, fomentar el consumo y la inversión y, muy especialmente, reactivar el mercado inmobiliario tras años de estancamiento. Desde nuestra perspectiva en el sector real estate, vislumbramos un escenario renovado: mayores ventas de propiedades, nuevos desarrollos proyectándose y, en definitiva, un círculo virtuoso de actividad económica y creación de empleo. El Gobierno ha tendido la mano al contribuyente con reglas claras y simples; es de esperar que la respuesta sea un florecimiento de la inversión y la confianza.
Ing. Martín Roca h – Gerente y Director General de RODE SA (Constructora desarrollista, Córdoba)